Y ahora un cachorro!!

Publicado por:

Luna Bichón

Alimentación

Bien! Ya tengo un cachorro… por fin. Y como es adoptado por el incierto futuro que se le prometía, es un cachorro con 1 mes. Sí, con un mes, sin destetar.

Muchas son las dudas que me asaltan ¿qué alimento le doy? ¿puedo enseñarle cosas? ¿y el asunto de la higiene? ¿le pongo una caseta o un colchón? ¿y dónde? ¿cuándo lo saco a la calle?

Estas preguntas y otras muchas se nos plantean cada vez que adquirimos un cachorro fuera de la edad conveniente, incluso con la edad oportuna.

Cachorro Yorkshire TerrierRespecto a la alimentación sólo diré en el mercado podemos encontrar “cosas mejores” que piensos junior para cachorros jóvenes. Sólo has de investigar o consultar.

Yo soy partidario, cada vez más, de adquirir un perro con una edad mínima de 4 ó 5 meses. Por muchos conocimientos que tengamos acerca de la crianza del un perro nunca será igual que los aprendizajes que adquirirá de su madre, hermanos y resto de la jauría, sin contar con el trabajo del criador para con el cachorro. Además, con esa edad ya podemos vislumbrar un esbozo del futuro carácter del perro, con lo que las incertidumbres se reducen. Pero vamos a lo que vamos.

Desde el primer instante en que tienes contacto con él debes empezar a trabajar con y para él, para hacer su vida grata y libre de problemas, sobre todo realizar habituaciones, socializar y hacer positivo todo tipo de circunstancias y eventos para conseguirlo, en resumen, tratar de evitar posibles futuros problemas conductuales.

Otras acciones que puedes realizar es potenciar sus aptitudes y motivar, en base a sus sentidos, potenciar y dirigir sus mapas representacionales, consiguiendo de esta manera tener un futuro perro proactivo y con una capacidad cerebral activa.

 

¿Adiestramiento o Educación?

Partamos de la base de dos definiciones que a veces se confunden: adiestrar y educar.

Adiestrar: enseñar conductas al perro. Amaestrar, según la RAE.

Educar: enseñar normas para convivencia grata y libre de problemas y conflictos.

Cachorro BóxerEl adiestramiento es, básicamente, enseñar al perro a realizar conductas: la llamada, sentarse, ladrar, correr, dar la pata… Voy a añadir algo más: podemos adiestrar a nuestro perro en positivo, sin castigo o inhibidor, o con él; podemos adiestrar a nuestro perro con obligación o sin ella; podemos adiestrar a nuestro perro en un buen ambiente o en un ambiente de estrés y presión. La educación es enseñar al perro unas normas de convivencia para que esta sea grata para todos.

Se escuchan historias acerca de que la edad ideal para adiestrar a un perro es a partir del año. Yo me pregunto, ¿por qué? ¿Acaso esperamos a una edad concreta para enseñar a nuestros hijos? El hecho de comenzar a adiestrar a un perro en cualquiera de sus modalidades (IPO, Free Style, Agility, etc.) no implica tener que introducir obligación o exigencia.

Tengo una opinión acerca del adiestramiento de cachorros: cuanto antes mejor. Otra cosa será la filosofía de trabajo a emplear. Para un cachorro me gusta que todo sea positivo, alegre, motivador, repito: motivador, proactivo, que deje crecer cerebral y cognitivamente al perro. Es lógico que habrá momentos en los que haya que corregir al perro, pero sin perder el punto de mira. Si queremos que el adiestramiento sea algo positivo para el perro, debemos hacérselo positivo en base a su percepción, no a la nuestra. Ya habrá tiempo, cuando tenga madurez, para realizar correcciones o inhibir conductas inapropiadas. Pero la base para estimular al perro a trabajar es la motivación y esta no llegará si no aporta beneficios a la percepción y expectativas del perro.

¿Cuándo debe de empezar la educación de un cachorro?

Grande, adiestramiento

¡Ya! Desde el primer minuto de vida la madre empieza a tener conciencia de transmisión de educación a sus cachorros. Desde el momento en que estos comienzan a tener movilidad, proactividad, curiosidad sin miedo… la madre comienza a enseñarles normas de educación y comportamiento, qué pueden y qué no pueden hacer.

¿Y cómo educo a mi cachorro? Como lo haría su madre, con cariño y objetividad, dejando claras las normas desde la primera ocasión.

Cuando una madre gruñe o marca con la boca a uno de sus cachorros porque está mamando con demasiada fuerza, lo hace con la claridad, momento e intensidad exactos para que el cachorro no tenga dudas acerca de lo sucedido.

“Es que, a veces, viene pidiendo juego y me mordisquea la mano”. Analicemos la situación. El cachorro utiliza todas sus herramientas, que no son muchas, para intentar conseguir lo que le interesa en cada momento. Si dejamos al perro que nos muerda o utilice su dentadura para jugar, estamos indicando al perro que está permitido jugar mordisqueando. ¿Qué ocurre cuando el cachorro comienza a tener más fuerza, rapidez y destreza? La fuerza e intensidad de la mordida aumenta también, pero ahora hace daño o destrozos materiales. Es entonces cuando queremos eliminar esa conducta instaurada como correcta y aceptable ante la percepción del perro.

Y, ¿cómo hacerlo? Comienzan los problemas y las conductas rebeldes y de frustración.

“A veces viene y me pide que lo acaricie, ¡me da una penita!”. Si observamos a una madre y sus cachorros, en ocasiones veremos que cuando ella descansa, algún cachorro viene a pedirle juego, por tanto, a molestarla, ella indica que no quiere jugar, que no la moleste, con un gruñido o un marcaje con su boca.

Volvemos a ver cómo la madre indica claramente que no desea ser molestada. No hay sentimiento de pena. Es educación, ya que ella no ha respondido a las señales de juego del cachorro.

Estas enseñanzas libres de sentimiento de pena son necesarias para el futuro del cachorro ya que, cuando se enfrente a la realidad de una vida sin su madre, sabrá cómo actuar. Habrá aprendido normas de comportamiento de su madre y hermanos, habrá aprendido la comunicación no verbal de su madre y hermanos, habrá aprendido a graduar la intensidad del juego, habrá aprendido cuándo debe o no acercarse a otro perro (según la comunicación no verbal que éste emita).

Pero si tenemos dudas acerca de la educación sobre la dureza con la que la he pintado, vamos a aclarar otro punto. En la educación, no es lo mismo enseñar que prohibir. Vamos a utilizar, de nuevo, la lógica de la naturaleza. Si el cachorro realiza una conducta inadecuada recibe un ‘castigo’ (no tiene que ser físico, puede ser una ausencia de refuerzo). Si el perro realiza una conducta adecuada recibe un premio (o ausencia de castigo o inhibidor). Si el cachorro salta desde una altura considerable se hará daño (castigo). Si inicia las señales de juego a otro cachorro debidamente, seguramente jugará (premio).

En la educación del cachorro es muy importante buscar la madurez cognitiva para que sea él quien tome la decisión sobre qué conductas realizar y cuáles no en base al aprendizaje obtenido a lo largo de su vida. Es muy curioso y bonito observar cómo se quedan pensativos ante la decisión de realizar o no una conducta que recientemente ha sido premiada o inhibida.

 

Demos un repaso a otro tema que suele crear conflictos de intereses.

¿Cuándo sacar al cachorro a la calle?

 Una de las historias que me encanta es aquella en la que el dueño de un cachorro me cuenta que no puede sacarlo a la calle hasta que no termine su plan de vacunaciones, según indicaciones de su veterinario.

Coño! (perdón) es mi respuesta. A esto le respondo con dos historias o argumentos.

Debemos saber que tras el parto, la primera leche que los cachorros reciben se denomina calostro, amarillenta y densa, rica en anticuerpos. Acaba de recibir su primera dosis de anticuerpos para luchar contra las infecciones que le esperan. El cachorro seguirá recibiendo defensas mientras se amamanta.

Pluto socializando con todo lo que puede ;-)También hemos de conocer que, aunque la madre haya sido desparasitada previo al parto, puede transmitir parásitos intestinales al cachorro mediante la leche. Aquí podrá intervenir el veterinario, nada serio.

A medida que éste se va desarrollando comienza a formar su propio sistema inmunológico, cada vez más autosuficiente, preparándose para cuando termine su etapa de amamantamiento.

Desde el nacimiento del cachorro, la madre sale de la paridera para liberar estrés, descansar y movilizar sus músculos, además de para realizar sus expulsiones debidas. Una de las acciones que realiza la madre, como habitualmente hace cualquier perro, es desplazarse por cualquier terreno accesible, rastrear y oler otras micciones y defecaciones ajenas.

¿Qué ocurre cuando regresa con sus cachorros? Es raro que desinfectemos, desinsectemos y esterilicemos a la madre previo al nuevo contacto con sus cachorros.

Tras ese paseo de desconexión maternal, cuando regresa a la paridera con sus cachorros es portadora de agentes patógenos que pueden acabar con la vida de aquellos.

Al final el cachorro entra en contacto sin darnos cuenta con lo que tratamos de evitar, posibles agentes patógenos, de forma aceptada y natural o… acaso ¿no lo habíamos pensado?

Otro de mis argumentos viene a colación del comentario anterior sobre los veterinarios (espero que no me lapiden). Hasta los cuatro meses (por estirarme) el cachorro está en la etapa de impronta. Si eliminamos todo el aprendizaje de esta etapa al cachorro, estamos aumentando las posibilidades de tener un perro adulto con problemas psicológicos o educacionales: no sabrá como comportarse con otros perros, miedo a ruidos, comportamientos inadecuados con personas con adaptaciones (muletas) o bicicletas, patines, miedo a camiones y así hasta el infinito y más allá.

Y añado un argumento adicional, la luz solar ayuda a la creación de vitamina D, imprescindible para el sistema inmunológico. Y ¿por qué no sacamos al perro?

Es que puede coger el moquillo o la parvo y morirse!

Entonces ¿para qué están los veterinarios?

Claro, en esta vida todo conlleva unos riesgos. Si no comienzo a dejar al cachorro suelto nunca sabré si de adulto podré soltarlo, corregirlo y cómo se comportará. Necesito saber desde el primer momento cuales están siendo las respuestas del cachorro ante cada estímulo para poder moldearlo según mis intereses y su bienestar psicológico.

La naturaleza se rige por una lógica y una sencillez aplastantes, no luchemos contra ello.

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Sobre el autor:

Soy Dog Coach fundador de Adiestrandog. Con más de 20 años de experiencia en diferentes empresas y sectores, he podido desarrollar mi propia marca personal como valor añadido a mis proyectos. Mi motivación es la satisfacción del cliente y la prestación de ayuda necesaria. Mi trabajo requiere ser metódico a la vez que creativo. Mis áreas de competencias, además del Dog Coaching, son el Análisis, Asesoramiento, Formación, Administración, Diseño Gráfico y Web y Gestión de Equipos. La comunicación es la llave del éxito.
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